miércoles, 6 de junio de 2012

Ni zapatos de cristal, ni polvos mágicos ni espejos sinceros. Unas buenas Manoletinas, polvazos de verdad y elixires de eterna juventud. Su encantamiento a través del relato no ha aguantado esta sobrecarga de realidad, pragmatismo y estrés. No hay vuelta atrás. Aunque en un momento de debilidad intentáramos hacer el ejercicio compasivo de adaptar el cuento a nuestros tiempos...no funcionaría. No saldrían ni el cuento ni las cuentas.Te pongas como te pongas los coches rosas son una horterada y un rubio vestido de azul celeste de arriba abajo también. Córtate las trenzas, tira la banda de miss al mar, regala manzanas para dormir a la competencia, fúgate con el lobo y date un baño de espuma con él. Recuerda: mientras las princesas duermen, las brujas vuelan.

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