sábado, 26 de mayo de 2012

No hay mejor sensación que la de llevar una camiseta enorme, unos pantalones cortos, la música a todo volumen con los auriculares puestos, disfrutando de la música, que siempre está cuando la necesitas.
Mi canción favorita empieza. La imaginación comienza a surgir. Mi salón es un escenario.
Salto, bailo, me despeino, canto, resbalo, sueño, me pierdo entre melodías, cierro los ojos, me tumbo en el suelo, sorio. Carcajadas. Abro los ojos, miro hacia el frente. Miles de personas gritan mi nombre. Sonrio, con los focos directamente enfocandome a mí. El viento me despeja la cara y cojo aquel micrófono de juguete.

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